Detrás del caso de «La Cautiva»

La CautivaTodo este asunto sobre la investigación de la DIRCOTE a la obra titulada «La Cautiva» me lleva – nuevamente – a mirar que tan viable es (o no es) el delito bautizado como «apología» al cual se contrae el artículo 316 del Código Penal. El tenor dice a la letra lo siguiente : » El que públicamente hace la apología de un delito o de la persona que haya sido condenada como su autor o partícipe…».
Para empezar, habría que definir ¿ qué es apología ? La palabra en si no es sencilla y puede ir desde una apasionada defensa – en este caso del terrorismo – hasta una simple simpatía. Hay todo una gama de conductas dentro.

¿ Por qué La Cautiva no es delito de apología ? De eso ya se hace dicho mucho pero lo resumo en un enunciado que espero quede claro : porque el arte no puede ser considerado como una afirmación, por lo tanto ni siquiera es una opinión, menos puede ser una defensa o exaltación o apología de un delito. El arte es una expresión – generalmente – de una realidad conforme a la interioridad del autor, y esta interioridad emana a su vez de las experiencias o sentimientos o, en fin, de un variado número de aspectos a veces indescifrables del hombre que está detrás.

¿ Y cómo queda entonces la muestra de pintura que se hizo el año pasado que fue visitada – léase publicitada – por el Ministro del Interior ? En mi concepto tampoco es delito de apología. El arte puede ser un mamarracho o una joya cardenal, da igual, pero en modo alguno puede ser considerada delito. Viene aquí entonces el gran debate sobre si algunas representaciones con pretensión de serlo, deben ser consideradas o no como arte pero eso, como dicen, es harina de otro costal.

No defiendo la apología – valga el pleonasmo – porque no es clara y el Derecho Penal debe de serlo. El texto del artículo 316 del Código Penal da para cualquier cosa y es allí donde viene la inseguridad. Ahí empieza el problema. En una incorrecta definición que justifica abusos como impunidad descarada.

En lugar de sancionar delitos inexistentes, el legislador debe de entender de una buena vez que existen asuntos que no se solucionan con normas. En todo caso si se quiere fundamentar una sanción seamos severamente claros teniendo en cuenta que el Derecho Penal es violencia, coerción justificada de la libertad por parte del Estado, no es arte.