El derecho a morir

El derecho a morirMe conmovió mucho el vídeo subido en redes por la adolescente chilena Valetina Maureira. En el vídeo – que ya a estas alturas es viral – la niña le pide a la Presidente de ese país que le permita quitarse la vida mediante la aplicación de una inyección letal (es decir aplicar lo que se conoce en materia penal como eutanasia).

El drama ofrece varias aristas empezando por la posición del padre – a quien ya se le murió un hijo bajo la misma enfermedad incurable de fibrosis quística -. El padre, está de acuerdo con no seguir viendo sufrir a su hija; prefiere verla ausente en materia a seguir con una tortura semejante.

Más allá de la pureza y la ingenuidad auténtica del pedido (porque la Presidente no tiene facultad para otorgar una concesión de ese calibre), la pregunta que cae de madura es la siguiente : ¿ tenemos derecho a disponer de nuestras vidas ? La dureza legal en países como el nuestro – y como Chile – nos dice que no. Viéndolo de una teoría de disposición de bienes jurídicos – como se llama en saber penal a este conflicto – quien es titular de un bien puede disponer de aquel libremente; así por ejemplo yo puedo autorizara mi secretaria a que me falsifique la firma sin que ese acto sea punible porque yo dispongo de mi firma, valga la redundancia. Siendo ello así, no veo mayor inconveniente. A nadie se ha procesado por intentar matarse dicho sea de paso.

El problema está en las complicidades; es decir ¿quién le proporciona la inyección letal a la niña ?, máxime si se tiene en cuenta que es menor de edad, ¿ el padre tendría bajo ese supuesto la posibilidad de hacerlo ? El asunto es harto complejo y creo más que ligado al aspecto ético, moral o de Justicia finalmente. En Estados Unidos y en otros países está práctica (la eutanasia) es permitida; me pregunto, ¿ podría entonces pagarse el pasaje a la niña hasta allá para que cumpla su deseo?

Hay veces que la Ley no puede ser fría. Un drama como estos – que además se repite por todos lados – no debe dejar inmóvil al Derecho. La súplica de la niña Maureira se me hace muy justa. A propósito de ello cabe recordar que bien decía Couturea los abogados : » Tu deber es luchar por el Derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia».