INTELIGENCIA S.A.

INTELIGENCIA S.A.La inteligencia es un arma que desde tiempos muy remotos utilizan los Estados para proteger sus intereses. En el Perú, por la experiencia padecida en la década de los 90, inteligencia es prácticamente una mala palabra.

La idea más común que tenemos en este país, es que la inteligencia es, vulgarmente, «chuponear» y seguir a todo el mundo que parezca sospechoso a los intereses del régimen, no del Estado. Ahí empieza la confusión porque no se sabe (o no se quiere saber) a quien debe servir esta arma tan poderosa.

Con este último escándalo sobre los supuestos casos de «reglaje» a personas de la oposición, lo único que se ha hecho patente es que en el Perú no hay inteligencia o en todo caso esta se encuentra en una dirección equivocada. Como era de esperarse, salen los de siempre – y algunos nuevos con memoria frágil – a reclamar que el sistema de inteligencia se elimine y eso sí que es una barbarie. Ningún Estado que se precie puede y debe vivir sin tener inteligencia (y contrainteligencia).

Ahora, tampoco seamos ingenuos y pretendamos que la inteligencia se va a hacer «a puerta abierta»; el rasgo precisamente es que nadie sepa que existe, pero que esté presente. No se pueden amparar vulneraciones a derechos fundamentales, pero tampoco pidamos que se exponga un plan de inteligencia a nivel nacional con detalle o que – por ejemplo, yendo a un caso más explícito – los informantes entreguen recibos por honorarios por su labor. Hay que saber entonces jugar al filo del reglamento. Hay que ser inteligentes.

Por: Dr. Eduardo Herrera Velarde