MBL

MBLTodos sabemos quién es MBL. Antes era OLM, pero ahora la moda está fijada en MBL. También podría ser mañana por ejemplo EHV (que son mis iniciales); da igual.
Siempre he mencionado que la corrupción es un asunto que en el Perú se analiza solamente cuando la leche está derramada, entonces solo queda limpiar, triste y trágicamente. La pregunta del millón, pero más aún la respuesta, está en saber si se pudo hacer algo o no. Mi contundente posición es que sí se puede. Experiencia en esto tenemos a montones por todos los casos que se presentan.
Como dije en otro artículo anterior, me gustaría centrarme en un punto en concreto en donde – a mi juicio – se teje la gran corrupción en este país. Me refiero a los benditos concursos públicos que se hacen más que necesarios actualmente dado el déficit de infraestructura que evidenciamos. El nudo cordiano – aparente – se encuentra en el proceso de formación de cada concurso. Por ejemplo, para favorecer a una empresa «amiga» las bases se estructuran a medida para que sea esta empresa (y no otra) la que gane el concurso. Con ello se tienen listas unas bases a medida que difícilmente alguien más pueda cumplir. Desde luego, nadie se presenta (solamente lo hace la empresa «amiga»). Listo el pollo.
Ahora bien, en caso que se quiera hacer mejor la escena criminal, también se puede invitar a otras empresas que exprofesamente saben que no ganarán. Bajo la lógica «hoy por ti, mañana por mi» muchas empresas se prestan a participar y darle cierta legitimidad al concurso. Lista la finta.
No hay nada nuevo en lo que he señalado. Todos lo sabemos. Lo nuevo sería hacer algo al respecto, como fiscalizar exhaustivamente esta etapa formativa de los concursos.
La forma de actuar criminal que he tratado de graficar en el ejemplo anterior es solo una muestra de todo lo que está detrás. Depende de nosotros que la historia de MBL no se repita más. Esa es la verdadera lucha anticorrupción.

Por: Dr. Eduardo Herrera Velarde