Política & Lavado

Política & LavadoNo digo nada nuevo ni ofendo a nadie cuando sostengo que nuestra política – si cabe llamarla así – es sumamente sucia y está desprestigiada al máximo. Digamos que esa es una afirmación ya trágicamente aceptada. Y al parecer, de un tiempo a esta parte, la suciedad política imperante se ve más realzada con acusaciones como las de lavado de activos, que enfrentan (o enfrentaron) algunos de nuestros más insignes personajes.

Para los no abogados, el lavado de activos es – en simple – limpiar, legalizar en apariencia o lavar como su nombre lo sugiere bienes provenientes de un delito anterior. En tiempo pasado este ilícito era comúnmente imputado a narcotraficantes porque se entendía que solamente el traficante de drogas se necesitaba lavar; hoy se sabe que eso no es así y es por ello que el delito en mención se ha extendido a ilícitos como corrupción de funcionarios, tráfico de personas, proxenetismo, etcétera.

Volviendo al punto, y dada la cotidianeidad de este tipo de acusaciones, a todo el público ya no le es extraño enterarse de una nueva investigación a algún personaje de nuestra «política». Lo raro es que las autoridades encuentren algo. Salvo algún pescadito que cae en la red generalmente por errores propios, los peces gordos permanecen siempre a buen recaudo.

No hay que ser ingenuos – ni ser abogado tampoco – para saber que quien lava activos no usa su nombre propio para hacerlo (menos sus cuentas); habría que ser extremadamente torpe para actuar de esa manera. Generalmente, estas personas usan testaferros, cuentas en paraísos fiscales y toda una organización mínima que les permita no ser descubiertos (ese es el objetivo esencial). Pero, como dije, nuestras autoridades parecen perder de vista la finalidad esencial del delito que es la de esconder lo ilícito y volverlo aparentemente legal.

Merced a la falta de visión de las autoridades competentes, muchos de estos personajes salen inmaculados y resultan favorecidos con semejantes investigaciones; bien me decía hace tiempo un Fiscal – hoy en el ejercicio profesional – que salir limpio de una investigación de lavado de activos es como obtener un certificado de buena conducta.

Moraleja adaptada : hasta al mejor cazador se le escapa la presa; pero si el cazador es malo, el resultado de escape es más seguro.

Por: Dr. Eduardo Herrera Velardev